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La ciudad como desafío Pastoral

Desde hace algunos  años se ha estado hablando de un crecimiento acelerado de la ciudad de Aguascalientes, pero hasta hace algunos meses,  hemos despertado con la urgencia de responder pastoralmente a las nuevas colonias que principalmente estaban concentradas en el decanato Oriente II de la ciudad episcopal. Estas colonias nuevas, han desbordado completamente las estructuras y las iniciativas de la Iglesia.

Consideramos desde la vicaria de pastoral que este desafío hace un cuestionamiento a toda la diócesis y a nuestro estilo de pastoral, por eso queremos hacer una reflexión desde el Colegio de Decanos para que juntos tratemos de tomar conciencia de los alcances de esta urgencia pastoral.

1. La creciente urbanización, un nuevo signo de los tiempos.

a) Todos somos urbanos. El planeta entero es cada día más y más urbano. Las necesidades, los anhelos y las formas de pensar de las ciudades tienen un impacto ineludible sobre la vida de todos, pues ya sea que vivamos en ciudades, en pueblos o en aldeas, todos de alguna forma estamos influenciados por la fascinación y el poder que se expande desde lo urbano.

b) La ciudad, más allá de ser únicamente un espacio territorial con características peculiares es un sujeto colectivo, dotado de relaciones intrínsecas y dinámica propia, que lo lleva a constituirse en paradigma cultural que condensa y refleja lo que son las sociedades contemporáneas y aún la entera aldea global.

c) La ciudad moderna es vista como lugar de lo inédito, de lo impredecible, de lo permanentemente cuestionable, de lo que inesperado, sorprendente y novedoso de tal forma que toda respuesta o explicación que sobre ella se quiera dar resulta siempre provisional y sujeta a revisión. En la ciudad sucede a menudo lo que se dice acerca de la cultura en transición “cuando ya se tienen las respuestas nos cambian todas las preguntas”.

d) La ciudad se comprende desde su experiencia de multiculturalidad, que la convierte en crisol de identidades, en espacio de proyectos plurales, entrecruce de corrientes diversas y ebullición de protagonismos que la transforman en habitat a la vez fascinante y repelente, amable e indeseable.

e) La ciudad moderna es fascinante, aparece ante los ojos de la mayoría como el lugar de la conjunción y realización de todo lo que promete la sociedad moderna actual. En ella aparece la modernidad y la postmodernidad. Pero también es el lugar donde aparecen las grandes contradicciones de la sociedad actual: exclusión social, una sociedad del riesgo, miseria…

2. El desafío de lo urbano en Santo Domingo

El documento de Santo Domingo en el capítulo de la cultura cristiana analiza el desafío de la ciudad y presenta algunas líneas pastorales  que podemos retomar para nuestra reflexión.

a) La Iglesia deberá inculturar el Evangelio en la ciudad y en el hombre urbano. Discernir sus valores y antivalores; captar su lenguaje y sus símbolos. El proceso de inculturación abarca el anuncio, la asimilación y la re -expresión de la fe (256).

b) Reprogramar la parroquia urbana. La Iglesia en la ciudad debe reorganizar sus estructuras pastorales. La parroquia urbana debe ser más abierta, flexible y misionera, permitiendo una acción pastoral transparroquial y supraparroquial. Además, la estructura de la ciudad exige una pastoral especialmente pensada para esa realidad. Lugares privilegiados de la misión deberían ser las grandes ciudades, donde surgen nuevas formas de cultura y comunicación (257).

c) Promover la formación de laicos para la pastoral urbana, con formación bíblica y espiritual; crear ministerios conferidos a los laicos para la evangelización de las grandes ciudades (258).

d) Multiplicar las pequeñas comunidades, los grupos y movimientos eclesiales, y las comunidades eclesiales de base. Iniciar la llamada "pastoral de los edificios", mediante la acción de laicos comprometidos que vivan en ellos (259).

e) Programar una pastoral ambiental y funcional, diferenciada según los espacios de la ciudad. Una pastoral de acogida, dado el fenómeno de migraciones. Una pastoral para los grupos marginados (260).

3. ¿Que hacer en nuestra diócesis de Aguascalientes?

a) Ante este desafío las estructuras pastorales diocesanas resultan inadecuadas e insuficientes, por el número de la población, la falta de espacios para templos, oficinas y edificios pastorales, por los pocos sacerdotes y agentes pastorales que trabajan aquí…

b) El decanato Oriente II ha presentado este desafío en diferentes espacios diocesanos y entre otras cosas se ha sugerido: destinar sacerdotes recién ordenados a esta zona, erigir nuevas parroquias, crear una vicaría de pastoral para esta zona, que los sacerdotes del centro de la ciudad, apoyen a estas parroquias, que el seminario apoye con sacerdotes y enviando seminaristas para apostolado.

c) Terminamos esta reflexión con las siguientes preguntas que se hacen en el Informe CELAM 2000 cuando habla de la pastoral del futuro. En relación a la necesidad de que las instituciones sean más flexibles a una realidad que cambia se pregunta ¿Está dispuesta la Iglesia a cuestionar sus propias estructuras institucionales en continuidad con sus fundamentos evangélicos?... En relación al crecimiento de las ciudades se cuestiona ¿Se está aplicando una pastoral rural a una realidad totalmente urbana?...

Mientras las sectas y los nuevos movimientos religiosos van en busca de las personas, la Iglesia tiende a esperar que la gente llegue a ella ¿No habrá perdido la Iglesia, con el paso de los siglos, el impulso misionero?...


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